¿En qué piensas cuando escuchas el término “turismo inteligente”? Te damos una pista: visualiza Sevilla. Nuestra ciudad inaugura 2023 como Capital Europea del Turismo Inteligente y se posiciona así como un ejemplo a seguir en materia de sostenibilidad, accesibilidad, innovación y creatividad
A estas alturas es posible que el término “smart” te suene familiar. Desde hace unos años, la voz anglosajona se utiliza para acompañar prácticamente cualquier objeto, lugar o servicio que hace un uso intensivo de la tecnología y ofrece nuevas y mejoradas funcionalidades con respecto a su versión anterior o “menos inteligente”. El sector turístico no se queda atrás. En los últimos años, el uso de sensores, de sistemas de recogida y gestión de datos y de aplicaciones de inteligencia artificial, entre otros avances, se ha vuelto la tónica habitual en numerosos destinos. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de smart tourism o turismo inteligente y por qué es importante apostar por él?
El sector turístico es uno de los sectores con más peso en la economía global. En países como España, y en particular en puntos concretos de nuestra geografía como Andalucía y Sevilla, es una de las principales fuentes de riqueza y empleo. Sin ir más lejos, solo en la capital andaluza, el turismo representó en 2022 un 20% del PIB y ello pese a estar todavía inmerso en su recuperación tras la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 —en 2019, logró cifras récord en viajeros, con 3,12 millones de visitantes alojados en hoteles y apartamentos, y una ocupación del 76,4 %—. De ahí que sea, a su vez, uno de los sectores a los que se exige más dinamismo y capacidad de adaptación a las nuevas inquietudes y desafíos sociales.
El turismo no puede vivir ajeno al reto medioambiental y el impacto que su propia actividad tiene sobre los destinos (uso y gestión de recursos), como tampoco puede desvincularse de los efectos que tiene la concentración de la población en las grandes ciudades (congestión, gentrificación) y la despoblación del ámbito rural, o del papel que internet y la tecnología desempeñan en nuestra forma de comprar, de desplazarnos o incluso de disfrutar del ocio y el tiempo libre.
En ese contexto, el turismo inteligente es aquel capaz de aprovechar los últimos avances tecnológicos para crear una experiencia turística más sostenible y accesible que, además, promueva la protección y el impulso de toda la riqueza cultural y patrimonial de los destinos. Y, por cierto, es también, a día de hoy, la única estrategia posible para garantizar la competitividad del sector. Porque el viajero es cada día más digital y traslada esas nuevas dinámicas y hábitos de consumo a su experiencia turística; porque el visitante es cada vez más exigente, no solo en cuanto a la oferta o servicios disponibles, sino también en su búsqueda de destinos y empresas responsables social y medioambientalmente; y porque la propia oferta del sector depende de su capacidad para conservar e incluso restaurar el patrimonio natural y cultural.
Ahora bien, el turismo inteligente dista mucho de ser una mera tendencia de futuro para ser ya una realidad en muchos destinos, y Sevilla se posiciona, a día de hoy, como ejemplo a seguir, como un referente a nivel internacional.
El título de Capital Europea de Turismo Inteligente 2023, concedido por la Comisión Europea, viene a reconocer todos los esfuerzos que Sevilla ha realizado en los últimos años para convertirse en una ciudad accesible, sostenible, digitalizada e innovadora, capaz de poner en valor toda su riqueza cultural y patrimonial.
Por todo ello, Sevilla es hoy, junto a la ciudad chipriota de Pafos, Capital Europea del Turismo Inteligente 2023; un galardón que reconoce sus logros pero que, ante todo, ha de servirle (y servirnos) como incentivo para seguir reflexionando y construyendo juntos una industria turística más sostenible, resiliente y competitiva.
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